martes, 29 de septiembre de 2020

ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

 

29 septiembre 2020



Son los únicos nombres de ángeles que revela la Biblia.

Significado hebreo:

Miguel: ¿Quién como Dios?

Gabriel: fortaleza de Dios

Rafael: medicina de Dios.

Son arcángeles.

Arcángel es un ángel de nivel superior a un ángel.


Miguel 

Fue quien, con sus ángeles, combatió contra el el dragón (satanás) y sus secuaces. 

Miguel y sus ángeles vencieron. 

El diablo y sus secuaces fueron arrojados del Cielo a la tierra. (Apocalipsis 12,7)

También es mencionado en la Biblia por el profeta Daniel y el apóstol Judas.

Por encabezar la lucha contra satanás, se le considera jefe de los ejércitos angelicales.


Gabriel 

Le anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista. Y dijo el ángel que él mismo está delante de Dios (Lucas 1,19).

Le anunció a María el nacimiento de Jesús (Lucas 1,26).

También es mencionado en la Biblia por el profeta Daniel 

Es patrono de las comunicaciones y de los comunicadores.


Rafael 

Curó de ceguera a Tobit, padre de Tobías.. 

También fue enviado a Sara, hija de Raquel, para entregársela a Tobías como esposa. Y para librar a Sara del demonio Asmodeo (Tobías 3,11).

Asmodeo se había enamorado de Sara. Y cuando Sara se casaba, Asmodeo mataba al esposo de Sara antes de consumar el matrimonio. Y así había hecho siete veces antes de que Sara fuera entregada por Rafael a Tobías como esposa (Tobías 3, 8).

Rafael acompañó a Tobías a un viaje largo para que cobrara un dinero de Tobit (Tobías 5,4)

Allí en el viaje, fue cuando Rafael le indicó un remedio a Tobías para hacer huir a Asmodeo y para curar de la ceguera a Tobit (Tobías 6,5)

Rafael se presenta finalmente ante Tobit como uno de los siete ángeles que están siempre presentes en la gloria del Señor y tienen entrada a ella (Tobías 12,15).

Pero no menciona el nombre de los otros seis ángeles.

Patrono de los viajeros y de los trabajadores de la salud.


Otros, son ángeles falsos

Los adictos al esoterismo y a la nueva era dan nombres de ángeles.

Nombran a un tal Uriel, un tal Baraquiel, un tal Yehudiel, un tal Saeltiel, y otros más. 

Y les asignan un atributo especial a cada uno.

Uriel es mencionado en la Biblia. Pero no como ángel. Sino como hombre.

(1 Crónicas, 6-9. 1 Crónicas 15,5. 1 Crónicas 15,11- 2 Crónicas 13,2))

Ángeles no mencionados por la Biblia, son ángeles falsos.





 





jueves, 24 de septiembre de 2020

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED O VIRGEN DE LAS MERCEDES

 

24 septiembre 2020


(Merced: favor, amparo, ayuda, protección.)


Pedro Nolasco era un comerciante de Barcelona.

Nació en Aquitania, sur de Francia, límites con España, pero, siendo muy niño, sus padres se establecieron en Barcelona.

Empleaba buena parte de sus recursos, ya sea pagando en dinero o intercambiando por mercancías, para liberar a los cristianos cautivos de los musulmanes del norte de África (moros). 

Pues eran frecuentes las incursiones de los moros a los pueblos mediterráneos, donde mataban, saqueaban y capturaban hombres y mujeres, para someterlos a prisión, a trabajos forzados, a esclavitud. Algunos perdían la fe, porque se sentían abandonados por Dios.


[Sólo se cuenta que los europeos atrapaban africanos como esclavos.] 


Pero sus bienes se agotaban. Formó  entonces grupos para recolectar fondos. Que también resultaron insuficientes.

"Más no puedo hacer". Esa NO fue su actitud. Sino que pedía fervientemente a Dios que los ayudara.

Recibió respuesta y a principios del siglo 13, La Virgen se le apareció a Pedro Nolasco.

Le pidió que fundara una orden dedicada a rescatar prisioneros de los moros.

Y nació la Orden de Nuestra Señora de la Merced para Rescate de los Cautivos, u Orden de los Mercedarios.

Se fijó el 24 de septiembre como festividad de Nuestra Señora de la Merced o Virgen de las Mercedes.

Sus miembros hacen cuatro votos:

Pobreza, Castidad, Obediencia y Liberar cautivos aun a costa de la libertad propia.

Así fue como muchos mercedarios se ofrecieron a cambiarse por el prisionero.

En la actualidad, su misión es asistir a los que están en cautividad.  

La Virgen de las Mercedes es patrona de los presos, no sólo en cárceles físicas, sino también psicológicas y espirituales.

Y el Hijo del hombre dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, porque estuve en la cárcel y vinisteis a consolarme.(Mateo 25,36)


https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-la-iglesia-celebra-la-fiesta-de-la-virgen-de-las-mercedes-16995




martes, 22 de septiembre de 2020

EL PADRE PÍO DE PIETRELCINA

 

23 septiembre 2020


Italia tiene forma de pierna.

Pietrelcina es un pueblo ubicado en el tobillo de la pierna, 200 km al sur de Roma.

San Giovanni Rotondo (San Juan Redondo) queda en el tendón de Aquiles,  130 km al oriente de Pietrelcina.

Francisco Forgione, su nombre verdadero, nació en Pietrelcina en mayo de 1887.

Desde los 13 años vivió en San Giovanni Rotondo, en el convento franciscano.

Y allí  murió a los 81 años, el 23 de septiembre de 1968. 

El nombre Pío es el que le asignaron como monje de la comunidad.

Famoso por sus curaciones, bilocaciones, su don de conocimiento, que le permitía saber algunos sucesos futuros (no todos) y también qué pecados ocultaban quienes se confesaban con él.

Al igual que el Santo Cura de Ars, debido a que su actividad como confesor, que podía durar 12 horas al día, le arrebataba muchas almas al diablo, éste lo atacaba en forma violenta.

Desde 1919 tuvo las seis llagas de Cristo (incluida la del hombro, causada por la cruz). Desaparecieron poco antes de su muerte.

Uno de los milagros más llamativos fue el que recibió Gemma di Giorgio.

Nació en la Navidad de 1939, en la isla italiana de Sicilia.

Pero nació ciega: sin pupilas.

[Sicilia está  separada 3 km de Italia. Pero de la capital Palermo a San Giovanni hay 800 km).] 

Resumiendo el relato de Gemma:

Los médicos en Palermo no le daban a la familia esperanzas de poder hacer algo por la vista de la niña.

Una monja de la familia aconsejó llevar a Gemma a donde el Padre Pío.

La monja le escribió al Padre Pío. Y a vuelta de correo, el Padre Pío contestó:

Querida hija, esté segura de que rezaré por Gemma. 

Gemma tenía 7 años cuando su abuela la llevó a San Giovanni.

A mitad de la travesía, Gemma vio el mar y un barco de vapor. Luego no vio más. Pero todos quedaron maravillados y rezaron para que el milagro se produjera.

En San Giovanni, antes de la Misa del Alba, a la que acudían cientos de personas, Gemma oyó la voz del Padre Pío:

-- Gemma, ven acá.

La abuela la llevó hasta donde el Padre Pío.

-- Tú vas a hacer la Primera Comunión, ¿no?

-- Sí, Padre.

El Padre Pío la confesó. Le hizo el signo de la cruz en cada párpado y le dijo:

-- Sé buena y santa.

Terminada la confesión, su abuela le preguntó a Gemma:

-- ¿Le pediste algo?

-- No, abuelita; no me acordé.

Cuando la abuela pasa a confesarse, le dice al Padre Pío:

--  ¡Ay, Padre, hemos venido de tan lejos!

El Padre Pío sólo le dice:

-- Tenga fe. Usted sabe que ella pudo ver.

En la Misa, el Padre Pío le dio a Gemma su Primera Comunión y volvió a hacer el signo de la cruz en cada párpado.

Gemma poco a poco empezó a ver al Padre Pío, a su abuela, la estatua de la Virgen rodeada de flores.

De vuelta en Sicilia, la niña fue examinada por varios médicos que querían encontrar una explicación de por qué Gemma podía ver, a pesar de que sus ojos seguían sin pupilas. 

Aún hoy no se encuentra explicación médica.

Con sus ojos sin pupilas, sin brillo, inexpresivos, típicos ojos de ciego, ella ha viajado por el mundo contando su historia.

Los comecuras (o anticlericales) de esa época empezaron a decir a la prensa y en los corrillos que lo de los estigmas y milagros del Padre Pío eran patrañas de los capuchinos para llenarse de dinero. 

Luego, otros religiosos decían que todo eso que se contaba del Padre Pío era una estrategia para llevarse a los fieles de otras parroquias y su dinero.  

También decían que, en el altar, el Padre Pío ponía una gran foto suya, para ofrecerse incienso a sí mismo, en un inaceptable acto de autoidolatría.

En 1922, llegaron a la Santa Sede las primeras cartas acusatorias. Que los monjes se peleaban el reparto del dinero. Que el convento era un campo de batalla, donde se blandían armas cortantes y de fuego para atacarse unos a otros, dominados por la codicia.

La Santa Sede envió un visitador a investigar. Y no encontró nada malo.

Sin embargo, se decidió trasladar al Padre Pío.

La gente del pueblo se opuso acaloradamente. Se formaron brigadas para custodiar la puerta del convento. 

Hubo excesos como el de un joven que amenazó matar al Padre Pío si intentaban sacarlo del convento: "Prefiero verlo muerto que en otro lugar fuera de San Giovanni".

En 1931, la Santa Sede envió órdenes:

El Padre Pío no puede celebrar Misa en público. Sólo en privado.

No dejará ver sus heridas. No saldrá por la ventana para bendecir a los fieles.

Queda prohibida la comunicación con su director espiritual.

Es necesario su traslado al otro extremo de Italia.

La gente se sublevó. Y envió un memorial amenazante y lleno de firmas.

Mientras, en el periódico de la Santa Sede se publicó:

No consta que las heridas del Padre Pío tengan origen sobrenatural. 

El Padre Pío se mostró siempre listo a obedecer a sus superiores.

Gracias a la intervención de un general de la Policía, quien, además de expresarse bien del Padre Pío, explicó que sacarlo de San Giovanni podría ocasionar impredecibles desórdenes civiles.

La orden de traslado del Padre Pío quedó suspendida.

Pero las calumnias aumentaron.

Que el Padre Pío se había hecho las marcas en las manos. Que usaba químicos para que los estigmas fueran más notorios. Que el olor a perfume se debía a que el Padre Pío se rociaba el hábito con esencias. 

Las sanciones del Santo Oficio arreciaron. Le prohibieron comunicarse con la gente: recibir o enviar cartas. Prohibieron leer una publicación biográfica que circulaba profusamente. Le confirmaron la orden de celebrar Misa en privado y le prohibieron confesar. Toda visita al Padre Pío quedaba prohibida.

Por aquellos días, un franciscano llegó al convento. La gente creyó equivocadamente que venía a llevarse al Padre Pío. Y se arremolinó al pie del convento pidiendo que le entregaran al franciscano para expulsarlo del pueblo.

Como no se cumplía la exigencia, arremetieron contra los vidrios del convento. Gracias a la intervención de la Policía, no acabaron con el convento.

El Padre Pío soportaba todo sin quejarse, sin defenderse. "Que se haga la voluntad de Dios", decía.

Al superior le recordó que él había predicho de sí mismo que llegaría un día en que sería tratado injustamente. "Sabía que iba a ser doloroso, pero no tanto. Todo esto lo ofrezco por la salvación de las almas". Y se echó a llorar   

Durante los dos años que duró esta situación, el Padre Pío, después de celebrar la Misa privada antes de despuntar el día, se dedicaba a la oración y a la lectura de la Biblia, de clásicos como La Divina Comedia, biografías de santos, historia de los Papas, historia universal.

En 1933, el Papa Pío 11 envió un visitador, quien llevó la noticia de la santidad del Padre Pío. Y el Papa levantó las sanciones del Santo Oficio.

El Padre Pío reanudó su rutina de antes.

Cuando el arzobispo de la diócesis a la que pertenecía Pietrelcina fue a Roma a un sínodo, el Papa Pío 11 lo llamó aparte y le preguntó:

-- ¿Y cómo está el Padre Pío? ¿A qué se dedica?

-- A quitar los pecados del mundo-- fue la respuesta

Si bien es cierto que el Padre Pío milagrosamente sanó enfermos, también lo es que su salud era un desastre. Las enfermedades se cebaban en él. No acababa de curarse de una, cuando le sobrevenía otra.

En el confesionario se enteraba de las penosas dolencias de muchos penitentes, que por lo general no tenían cómo ni dónde obtener mejoría.

Al principio, con las limosnas que le llevaban los fieles, construyó en San Giovanni un pequeño hospital llamado San Francisco. Funcionó durante 13 años. Pero un terremoto, en 1935, lo destruyó.

Un día oyó decir a uno de los frailes que había que construir un hospital de 100 camas.

Y el Padre Pío se fijó esa meta: "Lo construiremos".

La idea era utópica. El costo de construirlo. El costo de dotarlo. El costo de sostenerlo, siendo como era un hospital pensado sobre todo para gente que no podía pagar el valor de su tratamiento. Y además sobrevino la 2a. Guerra Mundial.

Pensaba el Padre Pío: "Dios tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que pedimos o pensamos" (Efesios 3,20)

Uno de sus mayores proyectos fue el de construir La Casa Alivio al Sufrimiento.

Una de las más grandes clínicas del mundo. 

Cuenta con mil camas y las dotaciones médicas más modernas.

Tiene 190 metros de fachada, 40 de fondo y 40 de altura. Su amplia azotea es un helipuerto, que permite trasladar a los enfermos en helicóptero.  

Su aporte personal: una moneda de oro que le había dejado una de sus penitentes en el confesionario.

En adelante, todo fue una sucesión de donaciones.

La primera, de 3 millones de dólares,  fue de Manuel Brunnato, uno de los convertidos por el Padre Pío.

Hubo otra de 400 millones de dólares, de otro convertido.

Bárbara Ward, redactora de The Economist, era católica. Tenía un novio protestante. Le pidió consejo al Padre Pío para lograr que su novio fuera católico.

-- Si Dios lo quiere, el hombre podría convertirse ahora mismo --contestó el Padre Pío.

Cuando ella llegó de San Giovanni a Londres, su novio se había convertido... a la hora que dijo el Padre Pío.

Era un empleado importante de una firma importante. Y en agradecimiento por su conversión, movió influencias y consiguió los 400 millones para la obra del Padre Pío.

Fueron enviadas por medio del gobierno italiano, que tomó 150 millones para aliviar la penuria de sus arcas (según dijo) y entregó a la obra del Padre Pío los 250 millones restantes.

Se instituyó la Fundación Gambino para recoger y administrar las donaciones que llegaban de todas partes del mundo.

Su nombre se debe a Mario Gambino, un obrero de Nueva York, que enterado de la obra, se propuso donar 10 dólares mensuales, y cumplió. 

La filosofía que impuso el Padre Pío a la clínica fue: el que tiene, paga la atención; el que no tiene, no paga.

El Papa Pío 12,  en gesto de deferencia, le concedió al Padre Pío, a quien tenía en alta estima, plenos poderes para disponer de los bienes de la clínica sin necesitar permiso de sus superiores.

La Clínica del Alivio al Sufrimiento se inauguró en 1956.

Al día siguiente, se celebró el Congreso Internacional de Cardiología.

Un cardiólogo inglés de apellido Evans, comentó en inglés:

"Es una clínica muy hermosa. Lo que lamento es que en el mundo no hay sino un solo Padre Pío. Lástima que no haya sino solamente uno".

Todos rieron de buena gana. Menos el Padre Pío. Cuando alguien le preguntó si se había ofendido, contestó:

"No hablo inglés. No sé qué dijo ni de qué se ríen".

Cuando le tradujeron, soltó una sonora carcajada, y cubriéndose el rostro con las manos exclamó:

"Que el Señor nos perdone tantas exageraciones".

Su devoción a la Virgen lo impulsó a fundar La Armada Blanca. Un grupo de oración dirigido a los niños, para que aprendan a frecuentar el rezo del Santo Rosario y a querer a Nuestra Señora.

Lo llamó así porque, como les dijo el Padre Pío a los niños: 

"El arma más poderosa para vencer a los demonios es el Santo Rosario"

Y se reparten entre los niños rosarios blancos.

Su fidelidad al Papa era excepcional.

El célebre físico Enrique Medi, hoy Siervo de Dios (inicio del proceso para su canonización), que se confesaba con el Padre Pío, cuenta:

"En 1958, en los últimos días del pontificado de Pío 12, visitaba yo al Padre Pío, y me dijo: Enrique, dígale al Papa que con todo gusto ofrezco mi vida con tal de que Dios le conserve la de él. Le llevé la razón al Santo Padre, quien me dijo: Ya no es necesario. Agradezco de todo corazón el ofrecimiento del Padre Pío. Pero me siento tan cansado. No. Quiero irme ya. Quiero volar ya. Allá arriba, arriba."

A los siete días volaba el gran Pontífice al Cielo, a recibir el premio por su vida laboriosa en favor de la Iglesia y de las almas.


El Padre Pío. Por el Padre Eliécer Salesman.

https://www.forosdelavirgen.org/articulos/milagros-curacion-padre-pio



  




LOBOS CON PIEL DE OVEJA. (PADRE JAMES ALTMAN. Video 2)


 

CREER EN DIOS REQUIERE LÓGICA. SER ATEO REQUIERE FE.

 


22 sep 2020


Para muchos, especialmente si son científicos, la fe en Dios se opone al razonamiento lógico.

O sea, no es racional creer en Dios. 

Probaré que esto es falso.

Santo Tomás de Aquino dice:
Las cosas existen.
Nada existe sin causa.
O sea, algo causa que las cosas existan.
Ese "algo" que causa, también fue causado por un causante.
Y así sucesivamente.
Pero no infinitamente.
Por lógica tiene que haber un primer impulsor que causó la primera existencia.
Porque la materia no se causa a sí misma.

Hay experimentos en física en que partículas que no existían, aparecen de repente.

Pero los científicos no pueden decir:
Algunas cosas que existen repentinamente,  no tienen causa.
Porque decir así, rompe el riguroso método científico.

Lo que sí pueden decir es: 
Algunas cosas que existen repentinamente  no tienen causa conocida
Pero de ahí hacia atrás quedan detenidos, no pueden retroceder.
Porque no conocen la causa de esas "algunas cosas".

Que no conozcan una causa no es prueba de que dicha causa no exista.
Es prueba de que no la conocen.
Lo más probable es que sí exista la causa.
Quizás algún día la descubrirán.
Y lo más probable es que dicha causa descubierta tenga también una causa.
Y así sucesivamente.

Pero, si se ciñe estrictamente a su método de estudio, la ciencia nunca encontrará la primera causa.
Porque la primera causa está fuera del marco científico.

Ahora, razonando en orden inverso: 
Todo lo que comienza debe tener una causa.
Pues no hay algo que provenga de la nada.
Si no hay una primera causa, no puede haber una segunda causa, ni una tercera causa, etc.

La lógica impone que si no hay un creador, no puede haber un universo.

¿Y si el universo no tuviera principio y existiera desde siempre?

Hoy la ciencia admite que el universo tuvo principio.

En primer lugar, porque, de acuerdo con la ley de la entropía, si el universo no tuviera principio, el universo estaría muerto.

[La ley de la entropía dice que la energíaútil se va agotando poco a poco, hasta agotarse totalmente; es decir, hasta que deja de ser útil por completo.]

En segundo lugar, la ciencia admite que el universo comenzó con una "Gran Explosión" ("Big Bang").

Por lógica, si el universo tuvo un comienzo, era porque no existía.

Si no existía, pero llegó a existir, su existencia fue causada.

Si hubo una "Gran Explosión", hubo un "Gran Explosivista".

¿Ese Gran Explosivista fue Dios, o fue otro universo?

No pudo ser otro universo.

Porque en la materia está sumergido el tiempo.

Si no existe materia, no existe tiempo. Eso lo dice la relatividad de Einstein.

O sea, antes de la Gran Explosión no existía un antes, porque no existía el tiempo.
Con la Gran Explosión nació el tiempo.

Pero suponiendo que, como dice la matemática de la Teoría de Cuerdas, hubiera muchos universos (multiverso) antes de este universo, con su respectiva Gran Explosión, esos universos, ese multiverso, debió tener un comienzo, debió tener una causa. 

Ese comienzo absoluto o causa absoluta es lo que se conoce como "Dios".

Sin embargo, no hay absolutamente nada que indique que existía o existe el multiverso.
Aun así, muchos científicos prefieren creer en ese multiverso, del que no hay señal, huella, síntoma.
Encuentran más razonable creer en un supuesto que creer en que haya una causa absoluta para todo, una causa que lo explique todo: Dios. Que surge inevitablemente de aplicar la lógica más exigente.

¿Hasta dónde serán capaces de llegar los científicos con tal de no concluir que Dios creó el universo?

La respuesta la dio el físico Leonard Susskind, U. de Stanford:

"Los verdaderos científicos no vamos a explicar una creación con intervención divina. Hasta la muerte rechazaremos explicaciones que no estén basadas en la física".

Isaac Newton, padre de la física moderna, no era entonces un verdadero científico?
Porque él creía fervientemente en Dios.

¿Se puede ser científico y a la vez creer en Dios?

No, según Susskind y muchos científicos que piensan igual que Susskind.
¿No es esto una mentalidad cerrada?

El ateísmo requiere fe. Fe en que de la nada viene todo. Fe en supuestos que no tienen base.

Concluir que Dios existe no requiere fe.

La razón es suficiente para creer que todo proviene de Dios.

Dr. Peter Kreeft.
Profesor de filosofía, U. de Boston.


https://www.catholiceducation.org/en/controversy/answering-atheists/god-or-atheism-which-is-more-rational.html