viernes, 1 de mayo de 2020

SAN JOSÉ: LO SABIDO Y LO NO SABIDO


1 mayo 2020



Hoy es la fiesta de San José Obrero.

San José nació en Belén.

Descendíente directo de la familia de David.

Si la familia de David hubiera estado gobernando,
San José hubiera sido el rey, no Herodes.

La Biblia lo califica como hombre justo.

Esto indica que se crió como un hombre de bien,
responsable, recto, cumplidor de la ley.

José no era sólo carpintero.
José era constructor en general.

(Tecton, dice la versión bíblica griega. 
El artesano, el que trabaja la piedra, el barro, 
el metal, la madera.
Obrero a secas, obrero raso. No "Arquitecto"  
"Archi", jefe, principal; "Tecton", maestro de obra.)

Los matrimonios los arreglaban los padres.
Era costumbre casarse muy joven.
Con base en esto, 
María debería tener entre 14 y 16 años 
y José entre 18 y 20.

El matrimonio judío tiene dos etapas. 
Kiduchín: formalización del compromiso, 
Nisuín: ceremonia de boda.

Hoy, las dos etapas se suceden seguidas.
En aquella época, entre las dos etapas 
había un intervalo hasta de un año.

En todo caso, desde kiduchín
los jóvenes ya eran esposos en toda la regla.
En ese intervalo, los esposos no vivían juntos 
ni tenían relaciones íntimas.

En ese lapso ocurrió la anunciación 
del ángel a María,
quien aceptó ser la Madre de Dios 
y quedó encinta por obra del Espíritu Santo.

Es absurdo pensar que María le ocultó a José 
un acontecimiento de tanta importancia.

Ocultar algo así es un engaño grave. 
Y, consideradas las virtudes de María, 
inmaculada, sin tacha alguna, 
no cabe más que aceptar 
que un hecho de tanta trascendencia 
no iba María a ocultárselo a su esposo. 


¡Qué modelo de matrimonio sería éste,
en que la esposa comienza 
escondiéndole verdades a su esposo, 
engañándolo!

Veamos el texto bíblico:
Su marido, José, como era justo 
y no quería ponerla en evidencia, 
resolvió separarse de ella en secreto.

Siempre se ha entendido así:
Su marido, José, hombre cumplidor de la ley, 
como no quería denunciar públicamente 
el adulterio de María, 
resolvió abandonarla en secreto.

No puede ser. 
La ley ordenaba denunciar públicamente 
la infidelidad, el adulterio, 
para que fuera apedreada,
como desagravio al esposo engañado.

Es decir, José estaría violando la ley. 
Estaría impidiendo reparar el ultraje cometido.
Así no actúa un hombre justo, cumplidor de la ley.

¿Se equivocó la Biblia llamando "justo" a José?
No. Imposible.

Si María le hubiera ocultado a José su embarazo,
José tampoco hubiera podido saber 
que María estaba embarazada. 
Nadie podría haberle contado 
de una infidelidad inexistente. 
Y con tan pocos días de embarazo, 
a María no se le notaba nada.

Pocos días de embarazo tenía María, 
porque dice San Lucas 
que al 6° mes del embarazo de Isabel, 
ocurrió la anunciación. 
Luego dice San Lucas 
que María se quedó como 3 meses con Isabel, 
dice que Isabel dio a luz 
y dice que María se volvió a su casa.

Así que la única forma de que José supiera 
del embarazo de María, 
fue porque María le contó a José 
muy poco después del anuncio.

José conocía las escrituras.
Conocía las profecías de Isaías.
Ya sabía que el Mesías ( = Salvador) 
sería hijo de una virgen

Y cuando María,
le contó a José el episodio del anuncio del ángel,
José cayó en cuenta de que la virgen profetizada, 
que estaba encinta 
y sería la madre del Mesías
no era otra que su propia esposa.

El problema era

¡Caramba! Me casé con la joven profetizada, 
con la madre del Mesías, 
con la elegida de Dios. 
Ella tiene su misión. 
Y yo voy a ser un obstáculo para el plan de Dios.

Entonces, sobro. 
Este compromiso matrimonial termina aquí.

No puedo darle acta de separación 
alegando no haberla encontrado virgen, 
pues aún no convivimos. 

Podría darle el acta 
alegando que antes de que conviviéramos, 
la vi con otro siéndome infiel. 
Y van a matarla a piedra. 
Pero eso es una calumnia. 
No puedo hacerle eso a María. 

Lo mejor es irme en secreto, sin decir nada, 
y que piensen que la abandoné. 
Y ella queda libre de compromisos conmigo.

Como José era cumplidor de la ley, 
era porque conocía las escrituras. 

En el texto griego en que fue escrito el Evangelio, hay una palabra a la que no se le ha dado 
la importancia que tiene: "gar".

Se utiliza para enfatizar una declaración 
que confirma algo que ya se había mencionado.

"Gar" se puede traducir así: 
"como es ya sabido" , 
"como se sabe ya"
"como ya sabes"

Casi todas las traducciones bíblicas
pasan por alto traducir "gar".



Dice el texto:
José, no tengas miedo de tomar contigo a María,
porque lo que ella ha concebido 
viene del Espíritu Santo. 
Al hijo que ella tendrá, 
tú le pondrás por nombre Jesús.

Traduciendo todas las palabras del texto original: 
José, no tengas miedo de tomar contigo a María, 
porque, como sabes, lo que ella ha concebido 
viene del Espíritu Santo; 
al hijo que ella tendrá, 
tú le pondrás por nombre Jesús.

Sí. 
José conocía las escrituras.
Conocía las profecías de Isaías.
Ya sabía que el Mesías sería hijo de una virgen,
sabía que provenía del Espíritu Santo de Dios,
sabía que era Dios entre nosotros.


Pero el ángel le hace ver a José 
que él no sobra,
que también él hace parte de ese plan de Dios, 
que para él también hay una misión. 
¡Y qué misión! 
Ser custodio de María 
(No temas tomar a María contigo) 
y ser el padre, el custodio de Jesús 
(al hijo de María le pondrás por nombre Jesús), 
pues era el padre quien ponía el nombre al hijo. 

Recordemos que Zacarías, el esposo de Isabel, 
fue quien dio por escrito la última palabra 
sobre el nombre de su hijo Juan (el Bautista).

No. 
En ningún momento desconfió José 
de la fidelidad de María. 

Por pura lógica no cabe más que aceptar que María,
la llena de gracia ante Dios por sus virtudes, 
le contó primero a su esposo José 
sobre el anuncio del ángel y sobre su embarazo. 


Lo que José no sabía 
era su papel de custodio en esta relación 
de María con Dios.
Hasta cuando el ángel se lo comunicó.

Y como era justo, recto, dócil, obedeció sin reparos. 

Y aun con sacrificios, 
siempre cumplió a cabalidad la voluntad divina 
que el ángel le iba revelando.

Toma al niño y a su madre y vete a Egipto. 

Y de inmediato, sin pensarlo dos veces, 
en mitad de la noche, se puso en camino.

El ángel le dijo que regresara, 
pues el peligro para el Niño había pasado, 
ya podía regresar. Y regresó. 
Sin importarle que ya estaba arraigado en Egipto.

Y, prudente, cuidadoso como entendía que debía ser,
no regresó a Jerusalén, jurisdicción de Arquelao, 
hijo y sucesor de Herodes. 
Se instaló en Nazaret, que era otra jurisdicción.

El acento galileo de Jesús lo protegió 
de ser identificado como originario de Belén, 
pues esto podía representar un peligro.

Otro sufrimiento de José, que conocía las escrituras,
fue saber que su hijo iba a padecer como nadie,
pues Isaías describe con crudeza la Pasión.

Además, así como Jesús les contó a sus apóstoles
que tenía que padecer, 
así como Jesús se reveló en la sinagoga 
como el Mesías profetizado por Isaías
Jesús debió de contarles a sus padres con detalle 
(como habla un hijo con sus padres 
cuando quiere desahogarse) 
cómo sus verdugos iban a dejarlo hecho una piltrafa.

José tuvo que vivir muchos momentos de tristeza,
pensando en la forma como maltratarían a Jesús.

Ese muchachito suyo, cálido, apacible, afectuoso, sumiso, trabajador como él, 
a quien cuidó y protegió tanto, 
que era nada menos que Dios encarnado, 
¡ iba a caer en manos de unos burdos patanes ! 


Se cree que José murió antes de que Jesús comenzara su vida pública. 
Los evangelios mencionan a María, 
pero ya no acompañada de José.

Al morir, José tendría 50 años, más o menos.

No. José no es un don nadie, 
ni es el tipo bonachón, débil, sin carácter, sin valor, 
ni es el anciano enclenque de las pinturas piadosas. 

Es el hombre fuerte, valiente, generoso, creyente.
Que no rechazó ni la enorme responsabilidad 
que Dios ponía sobre sus hombros: 
atender, cuidar, proteger con el mayor esmero 
a la madre de Dios y al mismo Dios.

José es el modelo de esposo por excelencia. 
Se santificó en el amor de la familia perfecta, 
de la que le correspondió ser cabeza, 
por gracia divina.

Es el patrono de los hombres 
(el 19 de marzo, festividad de San José, 
se adoptó como El Día del Hombre), 
patrono de los esposos, 
patrono de la Iglesia universal (decreto de Pío 9°), 
patrono de órdenes religiosas y seminarios;
patrono de los trabajadores (decreto de Pío 12), 
patrono contra el comunismo y la relajación moral
(decreto de Benedicto 15)
patrono de la buena muerte 
(¡cómo no serlo, si fue asistido por Jesús y María 
en sus últimos momentos!), 




Mateo 1,18
Mateo 1,19
Deuteronomio 22,21
https://es.glosbe.com/grc/es/%CE%B3%CE%AC%CF%81
Mateo 1,20
Lucas 1,26
Lucas 1,56
Isaías 7,14
Isaías 9,6
Lucas 1,63
Mateo 2,13
Mateo 2,19
Isaías 52,14
Isaías 53
http://www.valoresreligiosos.com.ar/Noticias/por-que-jose-quiso-separarse-de-maria-2426
https://www.youtube.com/watch?v=AgVVYdzbNbQ



domingo, 19 de abril de 2020

DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA


19 abril 2020

Domingo de la Divina Misericordia.

Así llamó San Juan Pablo 2° a esta festividad 

cuando canonizó a Santa Faustina Kowalska el 30 abril 2000.

Esto dijo Nuestro Señor 

a Santa Faustina:

A las almas que se acerquen con confianza 

a mi océano de misericordia, 
si son pecadoras, les concederé la salvación; 
si son virtuosas, serán fortalecidas en el bien.

A cambio exijo obras de misericordia

que nazcan del amor hacia Mí.

La fe sin obras, 

por fuerte que sea, 
es inútil.

Hay tres formas de practicar misericordia: 

la acción, la palabra, la oración.

Las almas deben mostrar misericordia 

siempre y en todas partes.

No pueden dejar de mostrar misericordia, 

ni excusarse, ni justificarse.

De lo contrario, 

no conseguirán mi misericordia 
el día del juicio.

Queda claro: 

la misericordia de Dios es infinita, 
no incondicional.

Dios le mostró a Santa Faustina
cómo es el Cielo y el Purgatorio, 
adonde se puede llegar 
gracias a su infinita misericordia.

Pero Dios también le mostró a Santa Faustina 
cómo es el infierno, 
en el que muchísimas personas no creen.

Así lo describe la santa:


La mayoría de los condenados al infierno, 

cuando estaban en el mundo, 
no creían que existía el infierno.

Es un lugar 
grande y extenso,
donde los condenados 
son terriblemente torturados.

Torturas: 

La pérdida de Dios (la peor).

Continuo remordimiento de conciencia.

Saber que esa situación nunca cambiará.

Un fuego insoportable 
que penetra el alma sin destruirla; 
un fuego espiritual 
que nace de la ira de Dios.

Un olor sofocante 

y una perpetua oscuridad, 
a pesar de la cual 
los demonios y las almas de los condenados 
se ven unos a otros, 
ven su propia alma y 
ven el alma de los demás.

La 
constante compañía de satanás.

La
 descomunal intensidad con que se sienten 
la desesperación, el odio a Dios,
las incesantes maldiciones, blasfemias
palabras viles,.

Estas son las torturas 

para todos los condenados.

Sin embargo, 

para algunas almas en particular,
hay tormentos especiales: 
los tormentos de los sentidos.

Cada alma padece suplicios terribles 

e indescriptibles, 
según el modo como haya pecado.

Hay cavernas y hoyos de suplicio;

cada uno de ellos tiene 
diferente forma de sufrimiento.

Que sepa el pecador 

que va a ser torturado 
por toda la eternidad 
en los sentidos que haya usado para pecar.

Que, por esta revelación, 

nadie diga que no sabe,
nadie diga que no existe infierno.

Recordemos el pasaje bíblico:


Teman al que puede hacer perecer
alma y cuerpo en el infierno.


Para esta época de pandemia 

por el virus chino C-19, 
son muy oportunas las palabras 
de San Juan Pablo 2°:

La devoción a la Divina Misericordia 

es una evocación perenne 
que hace el mundo cristiano, para encarar, 
confiado en la benevolencia divina, 
las dificultades que esperan al género humano 
en los años venideros.


Sin olvidar lo que Dios dijo:


Mis pensamientos 

no son como los de ustedes; 
mi manera de obrar 
no es como la de ustedes. 
Así como el cielo está en un nivel 
muy superior al de la tierra, 
el nivel de mis pensamientos 
y de mi manera de obrar 
es muy superior al de ustedes. 

Deseando que 
nuestras súplicas coincidan
con lo que Dios quiere para nosotros,
siempre será de inmensa ayuda y consuelo 
invocar la misericordia de Dios.

La Coronilla de la Misericordia 

es una bella manera de hacerlo.

Cinco veces, 

como los cinco misterios del Santo Rosario, 
se rezará así la Coronilla:

Padre eterno, te ofrecemos 

el Cuerpo y la Sangre, 
el Alma y la Divinidad 
de tu Amadísimo Hijo, 
Nuestro Señor Jesucristo, 
como reparación de nuestros pecados 
y los del mundo entero.

        Diez veces:

Por Su dolorosa pasión, 
ten misericordia de nosotros 
y del mundo entero.

Al finalizar las cinco veces:


Tres veces:


Santo Dios, 

Santo Fuerte, 
Santo inmortal.

Una vez: 


Ten piedad de nosotros
y del mundo entero.

Tres veces:


Oh, Sangre y Agua,

que brotaste del Corazón de Jesús
como fuente de misericordia para nosotros.
Jesús, en Ti confío.



Diario 741.
Diario 742
Mateo 10,28
https://www.aciprensa.com/recursos/fiesta-de-la-divina-misericordia-segundo-domingo-de-pascua-2120
Isaías 55,8







domingo, 12 de abril de 2020

DOMINGO DE RESURRECCIÓN: EL CUERPO GLORIOSO DE JESÚS


12 abril 2020

La resurrección de Lázaro.
La resurrección del hijo de la viuda de Naín.
La resurrección de la hija de Jairo, el oficial romano. 
Todas ellas para alargarles la vida un poco más.
La resurrección de Jesús, en cambio, era definitiva, era para toda la eternidad. 

La fe y la ciencia

La fe no es opuesta a la ciencia; la ciencia no es opuesta a la fe.

Si entendemos cómo es la materia, podremos aproximarnos a entender cómo es un cuerpo resucitado.

El cuerpo se compone de átomos y los átomos se componen de partículas.
Los electrones son partículas.

Experimento de la doble rendija

Se lanza un chorro de electrones a través de dos rendijas.

Lo que uno espera es que cada electrón atraviese una de las dos rendijas y caiga en un punto al otro lado.

Pero no.

Cada electrón pasa por ambas rendijas a la vez.
Y cada electrón cae en varios puntos.
Y no necesariamente alineados con las rendijas. Sino en puntos inesperados.

Efecto túnel

Se sabe que para ir de un punto a otro hay que pasar por los puntos intermedios. 

(Una carga eléctrica puede ser positiva o negativa.
Cargas opuestas se atraen. Cargas iguales se repelen.
El electrón tiene carga negativa.)

Se lanza un electrón de carga negativa contra un obstáculo de carga negativa.
Al llegar el electrón negativo al obstáculo negativo debería ser repelido, debería devolverse.
Porque negativo repele a negativo.
Pero no. 
El electrón aparece al otro lado del obstáculo.
Eso significa que el electrón no hizo el recorrido esperado: ir, devolverse.
Sólo desapareció de un lado y apareció al otro lado.
Se economizó recorrer el espacio intermedio.

Sin identidad propia

Si dos electrones chocan, después del choque cada electrón ya no es como era antes del choque.
Sus propiedades han cambiado.
Por eso, por sus propiedades cambiantes, se dice que las partículas elementales no tienen individualidad propia.

Espacio y tiempo dejan de existir

(Fuerza de gravedad: fuerza con que un cuerpo mayor atrae a otro menor.)

Un agujero negro no es un agujero.
Es una región del espacio.
Hay tanta concentración de materia, tiene una masa tan apretada, tan compacta, tan exageradamente densa, que su fuerza de gravedad no deja escapar nada, ni una partícula, ni siquiera deja escapar luz.

Por eso se llama "negro".

La teoría de Einstein, conocida como relatividad general, prediceque en el centro de un agujero negro, llamado "singularidad", el espacio y el tiempo dejan de existir.

Experimento del vacío físico

(Fotón: partícula de luz. No tiene masa.)

A un recipiente vacío se envía luz continuamente a través de una ventanita muy pequeña.
A medida que entra más luz al recipiente, aumenta la temperatura.
Hay un momento en que un fotón choca con otro y aparecen dos electrones.
Pero no con la misma carga eléctrica. Sino con cargas opuestas. Materia y antimateria.
El vacío ya no está vacío. Contiene dos partículas con masa. ¿Dónde estaban?
Estaban en estado virtual. Debido al choque de los fotones, se pudieron detectar.
Si esos electrones que aparecieron llegaran a chocar, desaparecerían, y en su lugar aparecerían dos fotones.

Se envía más luz al recipiente. Aumenta la temperatura.
Si un fotón choca con un electrón, se produce un par de muones, que son partículas más grandes que los electrones. Con cargas opuestas. Materia y antimateria.

Se envía más luz. Sube la temperatura. Y aparecen los piones (o mesones pi), que son partículas más grandes que los muones. Con cargas opuestas. Materia y antimateria.

Todas estas partículas estaban potencialmente en el vacío. Se deduce así que el vacío no estaba vacío.
Si dichas partículas chocaran entre sí, dejarían de existir, y en su lugar quedarían fotones.

Lluvia de neutrinos

Por lo insignificante de su masa, su tamaño y su carga, se puede considerar que los neutrinos son partículas sin masa, sin tamaño y sin carga.
Son casi energía pura viajando a una velocidad muy cercana a la velocidad de la luz.
Cada una de esas partículas choca con los átomos de la alta atmósfera.
Por la enorme energía que llevan al chocar, de cada partícula se producen miles de partículas. 
No pedacitos de partículas rotas. 
Sino partículas iguales a la partícula antes del choque.
Como si golpeáramos una bola de tenis con una energía gigantesca y rebotaran, no una, sino diez bolas.
La energía se convierte en masa. Y viceversa. Dice la relatividad.

Soy eterno. Soy luz.

(La velocidad de la luz es la mayor que existe: 7 vueltas y media alrededor de la tierra en solamente un segundo.)

Dice la teoría de la relatividad:
El tiempo depende de la velocidad.
Entre más velocidad, el tiempo pasa más lento.
El ejemplo del astronauta de 40 años de edad que se despide de su hijo de 10 de edad, y a enorme velocidad parte de viaje en su nave a un planeta lejano.
Cuando regresa, el astronauta, que tenía 40 años, tiene ahora 41 años; y su hijo, que tenía 10 años, tiene ahora 60 años.
Siguen diciendo los cálculos de Einstein que, a la velocidad de la luz, el tiempo se detiene, no corre, es cero.
Eso es la eternidad: una situación en que no pasa el tiempo.
Equivale a decir que la eternidad existe y es la luz.
Si alguien pudiera ser solamente luz, percibiría que todo ocurre simultáneamente.
Que pasado, presente y futuro ocurren a la vez.
Podría ver pasado, presente y futuro al mismo tiempo.

Espacio y tiempo desaparecen

Según la teoría de la relatividad, el espacio y el tiempo forman una misma unidad llamada espaciotiempo.
Como acabamos de ver, si a la velocidad de la luz el tiempo es cero, el espaciotiempo es cero.
Dejan de existir los linderos de espacio y de tiempo.
Dejan de existir las limitaciones de espacio y de tiempo.

Materia y energía: dos formas de lo mismo

Se dice que una cosa es la materia y otra cosa es la energía.
No es así.
Materia y energía no son dos realidades distintas.
Son dos formas distintas de materia.
Pero todo es materia.
Materia y energía son intercambiables.
La materia puede cambiar a energía, y la energía puede cambiar a materia.
Una de las formas de energía es la luz.
Y se cree que la luz es recta, siempre recta, infinitamente recta.
No. La luz se cae.
En las distancias enormes que maneja la astronomía, se ha podido observar la curva de caída de la luz.

La resurrección

El hombre es materia y no-materia. 
Cuerpo y espíritu.

Dos niveles, diferentes uno de otro. 

La materia tiene propiedades que las ciencias pueden estudiar. 
La no-materia tiene propiedades que las ciencias no pueden estudiar. 

Pero en el hombre son realidades que no pueden existir la una sin la otra.
Forman la sustancia del hombre: materia y espíritu.

Por tanto, es un error la creencia oriental de que el hombre debe aprender a liberarse de su cuerpo para llegar a su perfección.

El cuerpo es una estructura material. 
Es, pues, absurdo hablar de cuerpo inmaterial. 
Como absurdo es decir que resucitaremos con un cuerpo que no es material.

En mi cuerpo tengo  electrones, protones, neutrones.  
Con peso, con tamaño, y en una cantidad determinada.

Aunque uno quiera tener los mismos al resucitar, no es posible. 

Estamos cambiándolos. (No tienen individualidad propia.) 

Resucitar con mi cuerpo no significa tener el mismo con que morí. Probablemente envejecido, enfermo, o con deficiencias físicas.

Cristo aparece a pesar de puertas cerradas. No ha entrado por ninguna parte. ¿cómo está presente si no estaba antes y no ha entrado? 

Apareció. Se puede pasar de un sitio a otro sin pasar por el medio. (Efecto túnel.) 

¿Dónde estaba antes? 
No tenía que estar en ningún sitio. 
Porque la materia puede existir sin estar en un sitio, es decir localizada. (Experimento del vacío.) 

El cuerpo resucitado no está sujeto a los límites de espacio. 
No hay que buscar dónde está cuando no quiere hacerse presente. 
Se hace presente cuando y donde quiera hacerse presente. 

Pero indiscutiblemente Cristo tiene su cuerpo. 
Se le toca. Come. No es fantasma. Es un cuerpo de verdad. Con toda la capacidad de actuar como cuerpo humano que es.

Se aparece a los discípulos de Emaús. 
Que no lo reconocen. 
Come con ellos.
Luego desaparece. Simplemente desaparece . 

Porque no está sujeto a leyes físicas que haga que sus átomos estén en una distribución determinada. (Doble rendija.) 
Puede tener el aspecto que quiera. 
No necesita para seguir siendo cuerpo de Cristo tener tales medidas en cada uno de sus rasgos. 
Puede controlar en qué forma se muestra, a quién se muestra.

Yo estoy aquí, y por mucho que lo piense, mi espíritu no va a estar en otro sitio. 
Estoy obligado a actuar en un tiempo. 
Todo me lleva tiempo. 

Por su unión con la materia, mi espíritu está limitado a la materia, y actúa casi a modo de materia dentro de los límites de espacio y tiempo. 

 libertad gracias a la cual no está sujeto a leyes físicas, a movimiento, a espacio, a tiempo.

Como un ángel, o como Dios, que no están sujetos a esta dimensión espaciotiempo propia de la materia. 

Después de la resurrección, estas condiciones se cambian a lo contrario. 
El espíritu manda y hace que la materia exista a modo de espíritu, libre de ataduras de espacio, de las ataduras de tiempo. 

Así queda aclarada la frase de San Pablo: 
Lo que se entierra es un cuerpo material; lo que resucita es un cuerpo espiritual. 

Y ya que el cuerpo, estructura material, actúa a modo de espíritu, el espíritu puede determinar que se haga visible o no, en una forma o en otra, en un sitio o en otro, en un momento o en otro. 

El cuerpo está totalmente subordinado al espíritu. 
Por estar fuera del tiempo, no hay desgaste, no hay metabolismo, no requiere renovar estructuras ni conseguir energía con alimentos.

Es un modo de existir  difícil de imaginar. 
Los datos de los sentidos son datos de espacio y tiempo. 
Y hablar de resurrección es hablar fuera del espacio y del tiempo. 

Existir en la eternidad no es existir en un tiempo largo o corto. 
No existe en el tiempo. Existe de otra manera. 

Esa existencia de Dios se nos promete a toda la realidad humana: al cuerpo y al espíritu. 
No es volver a la vida con las limitaciones de la física.  
Sino vivir en un cuerpo material con la libertad del espíritu. 
Libre de todo desgaste, de todo cambio, de toda ley física. 

Hablar de que resucito con mi cuerpo, no es hablar de que se guarden todos los átomos en una tumba, uno a uno. 
Da igual que se pudra, se creme. 
Resucita una estructura a medida de mi espíritu. 
A partir de ese sustrato imposible de imaginar, que se llama el vacío físico, que no es un vacío absoluto. 
En donde energía y partículas se intercambian, y saltan dentro y fuera de la existencia (existe / no existe / existe / no existe).  
La naturaleza omnipotente de Dios, que todo lo creó de la nada, puede hacer sin dificultad alguna que lo que ha creado y se ha modificado de una manera u otra, vuelva a ser mi cuerpo.

Dios pudo convertir agua en vino [H2O en C4H6O6], (tal como fotones que se convierten en electrones o muones o piones). 

Dios pudo sacar de 5 panes varios miles (tal como la lluvia de neutrinos). 

Pudo hacer eso y prometió hacerlo con su propio cuerpo. 

Por eso todo el cuerpo de Cristo está en cada partícula de la Sagrada Forma: no pedacitos de Cristo, sino Cristo completo. 

No hay ningún absurdo físico en decir que una realidad está en muchos sitios (doble rendija). 

Y el cuerpo de Cristo se hace presente en miles de lugares simultáneamente, y no hay contradicción con la física. 
Puede hacer todo eso. 
Está fuera del espacio y del tiempo, no le afecta lo que ocurre a su alrededor. 

Al recibir la comunión no se rompe ni se deshace el cuerpo de Cristo. 
Sigue estando presente y completo aunque se fraccione la Sagrada Hostia. 

Todo esto es una manera que no imaginamos sobre las propiedades de la materia. 
Pero no se puede decir que sea algo incompatible con la idea de materia. 

Nadie sabe cómo es la resurrección, ni cómo es la Eucaristía. 
Pero lo que me dice la fe no es incompatible con las propiedades de la materia que me enseña la física. 

Dios utiliza las propiedades de la materia de una forma maravillosa para conseguir algo que no podríamos soñar jamás: 
Una vida eterna, sin desgaste, una vida a modo de espíritu aun para la materia. 

Ese cuerpo de Cristo que está sentado en el trono a la derecha del Padre es material. 

Al adorar al cuerpo de Cristo adoramos la materia de ese cuerpo, rescatada para siempre de la destrucción, materia gloriosa sin el desgaste ni los cambios propios del mundo físico natural. 

Todo lo que es del hombre está llamado a ser glorificado, a ser transformado en un nuevo modo de vida, como el de los ángeles, como el de Dios; existir en una eternidad donde no hay cambio, ni envejecimiento, ni deterioro.

La muerte ya no tiene lugar. Porque ella es el resultado de una decadencia o desajuste de nuestros órganos materiales. 

¿Podemos en el cielo abrazar a Dios? 
Sí. Tendremos cuerpo. Podremos dar un abrazo a Cristo. 
Porque cuerpo y espíritu son redimidos por Cristo.

Saliendo del tema de la resurrección, pero en relación con las propiedades de la materia, podemos confirmar la verdad que encierra la expresión del catecismo del Padre Gaspar Astete, cuando respecto de la virginidad perpetua de María, dice que, durante el parto, Ella permaneció virgen, pues el nacimiento del Niño Dios dejó intacto el sello físico de la virginidad, ya que ocurrió como cuando el rayo de sol pasa a través del cristal: sin romperlo ni mancharlo.
(efecto túnel).
Resumiendo:

Sólo en el espacio y en el tiempo actúan las fuerzas propias de la materia. 

Esas fuerzas ya no van a limitar lo que hace el cuerpo resucitado para siempre.
Que sigue siendo materia. Colección de átomos.
Pues no puede haber cuerpo no material. 
Pero no como antes, que condiciona al espíritu, sino condicionado por el espíritu.
Y va a vivir con la libertad propia del espíritu. 
"Serán como los ángeles de Dios". 
Sin embargo realidad humana: espíritu y cuerpo


Dios puede hacer que lo que en física se cumple para una partícula, se cumpla para un conjunto de partículas.


Concluyamos con las palabras de San Pablo:

Hay muchos que están viviendo como enemigos de la cruz de Cristo, y su final es la perdición.

Sus propios apetitos son su dios, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza.

Sólo piensan en las cosas de este mundo.

En cambio, nosotros somos ciudadanos del Cielo, y estamos esperando que del Cielo venga el Salvador, Nuestro Señor Jesucristo.

Que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso.

Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas.




Juan 20,19
Juan 20,26
Lucas 24,31
Lucas 24,38-44
Catecismo 645
Catecismo 947
2 Macabeos 7,9
Marcos 12,24
1 Corintios 2,9
1 Corintios 15,44
Trento, sesión 13, canon 3
Filipenses 3,21