viernes, 19 de abril de 2019
VIERNES SANTO: ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
19 abril 2019
No se puede adorar sino a Dios.
Pero hoy, Viernes Santo, hay una ceremonia:
La Adoración de la Santa Cruz.
¿Los católicos adoramos un objeto?
Un padre le dice a su hija: te adoro.
Es una manera de expresarse.
El padre no ve a la hija como una diosa.
Es su manera de decirle:
Te quiero mucho, mucho, mucho.
Igual con La Adoración de la Santa Cruz.
Los católicos sabemos
que la Santa Cruz no es una diosa.
Hablar de la Adoración de la Santa Cruz
es una manera de expresar
profundo reconocimiento
por el objeto gracias al cual
Nuestro Señor Jesucristo
reparó nuestra relación con Dios,
rota por el pecado de Adán y Eva.
"En cuanto a mí (dice San Pablo),
de nada quiero regocijarme,
sino únicamente
en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
Pues, por medio de ella,
el mundo ha muerto para mí
y yo he muerto para el mundo".
Si Cristo hubiera muerto en la silla eléctrica
para redimirnos,
en esa silla eléctrica nos regocijaríamos.
Entonces, ¿nos regocijamos
en un instrumento de muerte?
No. En este caso, la Cruz de Cristo
es un instrumento de vida.
La Cruz fue el instrumento en el que murió Jesús.
No se trata de que Jesús murió en la Cruz,
y ya, todo terminó ahí.
Se trata de que Jesús murió
para restablecer nuestros lazos con Dios.
¿Y por qué decimos que la Cruz de Cristo es santa?
Por lo mismo que decimos
que la tierra donde estuvo Jesús es tierra santa.
Por lo mismo que Dios,
que habitaba en el monte Horeb,
le dijo a Moisés que se descalzara,
porque la morada de Dios es tierra santa.
Lo que Dios toca es santo,
es decir, digno de veneración.
Gálatas 6,14
1 Corintios 1,18
1 Corintios 1,23
Filipenses 3,18
Éxodo 3,5
jueves, 18 de abril de 2019
JUEVES SANTO: EL TIERNO JESÚS, EL NEFANDO JUDAS
18 abril 2019
EL TIERNO JESÚS
¡Qué expresión tan afectuosa tiene Jesús
al despedirse de sus discípulos
en la Última Cena! :
"Hijitos".
Tengamos presente siempre
la inmensa sensibilidad del corazón de Jesús.
(Juan 13,33)
EL NEFANDO JUDAS
Hay quienes tratan de justificar a Judas Iscariote.
Dicen que, al traicionar a Jesús,
colaboró con el plan de salvación de Dios.
¡Qué colmo! ¡Prácticamente un corredentor!
Esto es creer que
estamos predestinados a salvarnos
y predestinados a condenarnos.
Esto es negar la libertad del hombre
para obrar bien o mal.
Esto es atribuirle a Dios
la responsabilidad de nuestros actos.
Dios sí crea al hombre predestinado a ir al Cielo.
Dios no predestina a nadie a ir al infierno.
(Entendamos así esta palabra "Predestinar":
procurar, desear, ansiar
que el destino sea de una manera determinada.
No lo entendamos como imponer forzosamente.
Porque este último significado es aplicable
a la palabra Destinar.)
Tener aversión voluntaria a Dios,
tener aversión voluntaria a sus reglas para salvarnos,
y persistir en esa aversión,
es lo que nos condena.
La condenación depende de nosotros.
Alfred Nobel inventó la dinamita.
Para fines industriales, de minería y de construcción.
Ésa era la predestinación en la que pensó Nobel.
Pero a otros se les ocurrió
envilecer ese apetecido anhelo
y aplicar la dinamita
para hacer guerras,
para destruir.
Judas era ambicioso.
Y para satisfacer su ambición
no dudó en traicionar.
Judas actuó con plena libertad;
con plena intención de obrar mal.
Que no quepa duda:
Judas es culpable. Judas es responsable de traición.
(Catecismo 1037)
Y si Judas no hubiera hecho lo que hizo,
¿Jesús no hubiera cumplido su misión redentora?
Por supuesto que sí.
Otros hubieran sido los procedimientos
de los enemigos de Jesús
para aprehenderlo y hacerlo condenar a la cruz.
¿O sea, Jesús vino al mundo a suicidarse?
San Maximiliano Kolbe.
Era prisionero en Auschwitz,
el conocido campo nazi de concentración.
Uno de los prisioneros escapó.
Una de las arbitrarias reglas en esta prisión era
que si un prisionero se fugaba,
diez prisioneros tenían que morir.
Pues bien, el alemán encargado
escogió a diez presos
para encerrarlos en una celda subterránea
hasta que murieran de hambre.
Uno de los escogidos se quejó amargamente:
Dios mío, con esto acaba la esperanza
de volver a ver a mi esposa y a mis hijos.
El Padre Maximiliano
quedó impresionado por este lamento.
Y se canjeó por el preso escogido.
Sabía perfectamente que le esperaba la muerte.
Y en efecto murió junto con sus otros nueve compañeros.
¿Puede alguien considerar razonablemente
que la intención de este santo era el suicidio?
¿O que se entregó generosamente a la muerte
para salvar a un compañero de prisión?
Algo así, pero en medida infinitamente mayor,
fue lo que ocurrió con Jesús.
lunes, 15 de abril de 2019
NUESTRA SEÑORA DE PARÍS
15 abril 2019
Lunes Santo.
Lunes de tristeza.
Por el incendio de
la catedral dedicada
a la Reina del Universo,
a Nuestra Madre :
La Catedral de Nuestra Señora, en París.
Pero, en medio del desastre, surgió algo bueno.
El Padre Jean-Marc Fournier,
capellán de los bomberos de París,
entró valiente con el primer grupo de bomberos
y rescató al Santísimo Sacramento.
También la Corona de Espinas.
miércoles, 6 de marzo de 2019
MIÉRCOLES DE CENIZA
6 marzo 2019
El Miércoles de Ceniza nos recuerda:
Polvo eres y en polvo te has de convertir.
Conviértete y cree en el Evangelio.
Nuestro cuerpo muere, se acaba, se pulveriza.
Pero resucitará.
El Credo, resumen de nuestra fe católica, dice:
Creo en la resurrección de la carne y en la vida perdurable.
Jesús dice:
No temáis a los que matan el cuerpo;
no pueden matar el alma.
Temed más bien al que puede destruir
alma y cuerpo en el infierno.
Y ya que debemos creer en una vida eterna
después de esta vida pasajera:
el que puede destruir es el diablo;
la palabra destruir es atormentar.
Si en el infierno estaremos
en cuerpo y alma
después de resucitar,
en el Cielo también.
Por eso la Iglesia nos invita
a creer en la Palabra de Dios
(cree en el Evangelio)
y en ser como Dios quiere que seamos
(conviértete [arrepiéntete de tus pecados]).
Mateo 10:28
lunes, 11 de febrero de 2019
NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
11 feb 2019
Alexis Carrel, médico francés.
Premio Nobel de Medicina
No era hombre de fe.
Por los numerosos testimonios
de curaciones en Lourdes,
se interesó en investigar si eran ciertos o no.
En 1903 partió para Lourdes.
Llevaba registro de algunos enfermos
que iban en el mismo tren en que él viajaba.
María Ferrand era un caso grave.
A los 17 tosía y escupía sangre
A los 18 años sufrió pleuresía
(infección del aparato respiratorio,
con dolor agudo de tórax al respirar).
Antes del viaje a Lourdes, le diagnosticaron peritonitis tuberculosa.
El estado de la enferma era agónico.
Ya en Lourdes,
Carrel encontró a un viejo compañero de clase, Antonin Duval, que se había ofrecido
por una temporada
a ser camillero voluntario en Lourdes.
- Alexis, esta mañana, aquí en Lourdes,
una monja se curó de una enfermedad incurable.
- Conozco el caso, Antonin.
La monja se sugestionó de que estaba enferma.
Se sugestionó de que en Lourdes se curaría.
Y se curó.
Cuestión de simple sugestión.
- Alexis, éste y muchos otros casos difíciles se han curado porque para Dios nada es imposible.
- Dios no existe. Para la ciencia no hay milagros.
El milagro es algo absurdo.
- ¿Nada te podría convencer de un milagro?
- Sí. Una pierna amputada que volviera a crecer.
La curación de un cáncer. Cosas así.
Tengo una paciente, María Ferrand.
Con que lograra volver a su casa, yo creería.
Vamos para que la veas.
Cuando llegaron a donde María Ferrand,
ya ella no podía ni hablar.
Carrel no le daba muchas horas de vida.
Atendiendo a su última voluntad,
la llevaron a una de las piscinas curativas.
Carrel y otro médico no creían
que María Ferrand llegara con vida a la piscina.
No la sumergieron en la piscina por su estado.
Sólo le rociaron agua.
Y la llevaron de la piscina a la gruta.
Allí, un sacerdote rezaba pidiendo la curación de los enfermos.
Pasada una hora, Carrel notó cierta mejoría.
Incluso le preguntó a María cómo se sentía.
- Me siento débil, pero curada.
Poco después, pudo sentarse en la cama
para tomar un vaso de leche.
Carrel se retiró de allí pensativo.
Por la noche. volvió a ver cómo estaba María.
Su mejoría era notable.
En medio de su conflicto interior,
Carrel fue a la Basílica.
Y allí en medio de su incertidumbre,
elevó una oración a Dios,
en Quien hasta hacía poco no creía.
María Ferrand se hizo monja. Murió en 1937.
Alexis Carrel murió como piadoso católico en 1944.
Viaje a Lourdes, por Alexis Carrel
jueves, 3 de enero de 2019
EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
3 enero 2019
«Concebirás en tu vientre,
tendrás un hijo,
le pondrás por nombre Jesús».
Palabras del ángel Gabriel a la Virgen María.
«María, tu mujer, ha concebido del Espíritu Santo, tendrá un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Palabras del ángel a José, esposo de la Virgen María.
Jesús significa "Salvador".
O también "Yavé es la salvación", "Yavé salva".
• Jesús, por ser Dios, obra en su propio nombre.
Y así se lo reconocen:
Pedro, viendo que Jesús se acercaba a la barca
caminando sobre el lago, le dice:
«Señor, mándame que vaya a Ti sobre las aguas»
Jesús le dijo: «Ven».
Y Pedro caminó sobre las aguas.
Un capitán romano
quería que Jesús curara a su sirviente:
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa.
Así como yo ordeno a mis hombres y me obedecen,
del mismo modo, con que tan sólo des la orden,
mi sirviente quedará curado».
Jesús le dijo:
«Vete a tu casa y que se cumpla como has querido».
Y en ese mismo momento el sirviente quedó curado.
Cuando Jesús llegó a Gadara,
se le acercaron dos hombres
tan feroces que nadie pasaba por allí cerca,
y le gritaron:
«¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a castigarnos? Si vas a sacarnos de estos hombres, mándanos a entrar en esos cerdos que comen por allá».
Jesús les ordenó:
«¡Vayan!»
Los demonios salieron de los hombres
y entraron en los cerdos,
que echaron a correr al barranco,
cayeron al agua y se ahogaron.
• Jesús obra en su propio nombre. Y da la orden.
Había una gran tempestad.
Jesús dormía.
Los apóstoles lo despertaron:
«Maestro, ¿No te importa
que nos estemos hundiendo?»
Jesús dio una orden al viento y le dijo al mar: «¡Cállate! ¡Quédate quieto!»
El viento se calmó y todo quedó tranquilo.
Cuando resucitó a la hija de Jairo:
Jesús tomó a la niña de la mano y le dijo:
«Niña, a ti te ordeno: ¡levántate!»
Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar.
Cuando resucitó al único hijo de la viuda de Naín: Jesús se dolió por ella y le dijo:
«No llores.»
Hizo detener el féretro y dijo:
«Joven, a ti te ordeno, ¡levántate!»
El joven se incorporó.
Y Jesús se lo entregó a la viuda.
Estaba Jesús enseñando a la gente.
En la sinagoga había un hombre
poseído por un demonio, que gritó:
«¡Déjanos! ¡No nos estamos metiendo contigo, Jesús!
¿Vienes a destruirnos? Yo sé quién eres:
el Santo de Dios».
Jesús lo regañó:
«¡Cállate y sal de este hombre!»
El demonio arrojó al hombre al suelo
y salió de él sin hacerle más daño.
Incluida su propia resurrección,
Jesús obra en su propio nombre:
«Destruid este templo, Yo lo levantaré en tres días».
• A los discípulos, en cambio,
les enseña que obren en el nombre de Jesús.
Dijo Jesús:
En mi nombre echarán demonios,
hablarán nuevas lenguas,
tomarán serpientes en las manos,
no les podrán hacer daño con bebidas envenenadas, impondrán sus manos sobre los enfermos, y sanarán.
Dijo Juan:
«Maestro, a uno que echaba demonios en tu nombre
se lo hemos prohibido, porque no nos seguía».
Jesús respondió:
«No se lo prohíban,
pues quien haga milagros en mi nombre
no podrá hablar mal de Mí.»
Dijo Jesús:
«Si alguien os da un vaso de agua en mi nombre,
no perderá su recompensa».
Los discípulos le dicen a Jesús:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Dijo Jesús:
«Id y haced discípulos en todas las naciones, bautizandolos en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo».
Pablo, molesto por una adivina,
le dijo al espíritu que la poseía:
«En nombre de Jesucristo,
te mando que salgas de ella».
Y de la mujer salió el espíritu en ese mismo momento.
Pedro dijo en su predicación:
«Arrepentíos
y sed bautizados en nombre de Jesucristo,
para el perdón de vuestros pecados;
y recibiréis el Espíritu Santo».
A un cojo de nacimiento que pedía limosna,
Pedro le dijo:
«En el nombre de Jesucristo de Nazaret,
levántate y anda.
Y al momento se puso de pie y anduvo».
Interrogados Juan y Pedro por los sumos sacerdotes
acerca de la curación del cojo, Pedro dijo:
«Que a todos les quede claro que este hombre fue sanado en el nombre de Jesús de Nazaret».
Añadió Pedro:
«Fuera de nombre de Jesús de Nazaret, no hay otro nombre bajo el cielo en que podamos ser salvos».
Pablo dijo:
«A Cristo Jesús lo exaltó Dios en grado máximo
y le dio un nombre
que está por encima de todo nombre».
Enseña Pablo:
«Que al nombre de Jesús se doble toda rodilla, en el Cielo, en la tierra y debajo de la tierra».
Lucas 1,31
Mateo 1,21
Mateo 14,28
Mateo 8,8
Mateo 8,28
Marcos 4,39
Marcos 5,41
Lucas 7,13
Lucas 4,33
Juan 2,19
Marcos 16,17
Marcos 9,38
Marcos 9,41
Lucas 10,17
Mateo 28,19
Hechos 16,16
Hechos 2,38
Hechos 3,6
Hechos 4,10
Hechos 4,12
Filipenses 2,9
Filipenses 2,10
https://infovaticana.com/2015/01/03/santisimo-nombre-de-jesus/
martes, 1 de enero de 2019
SANTA MARÍA MADRE DE DIOS
1 enero 2019
Hoy celebra la Iglesia esta solemne festividad.
¿Dios tiene madre?
Si Dios tiene madre, Dios tiene principio.
Y si Dios tiene tiene principio, no es Dios.
Pero como Dios no tiene principio,
Dios no tiene madre.
Por lo tanto, María no es Madre de Dios.
Esta conclusión "María no es Madre de Dios"
contradice la Biblia.
Contradice al Espíritu Santo.
Cuando María llegó a visitar a su parienta Isabel,
Isabel quedó llena del Espíritu Santo,
y con voz muy fuerte dijo:
«¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor?»
Hay quienes dicen que María no es Madre de Dios.
Que María es solamente madre de Jesús-hombre,
pero no de Jesús-Dios.
Creen saber más que la Biblia.
Creen saber más que el Espíritu Santo.
Comete herejía quien diga
que María no es madre de Dios.
Lucas 1,41-43
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