domingo, 7 de junio de 2020

LA SANTÍSIMA TRINIDAD


7 junio 2020


Hoy es la festividad de la Santísima Trinidad.

El Padre es Dios verdadero. 
El Hijo es Dios verdadero. 
El Espíritu Santo es Dios verdadero. 
Tres personas distintas. 
Un solo Dios verdadero.

Un misterio que nadie puede resolver.

Se ilustra con una anécdota.

Estaba San Agustín a la orilla del mar. Trataba de desentrañar el misterio de la Santísima Trinidad.

De pronto ve a un niño ir y venir con un tazón y echando agua en un hueco en la arena.

- ¿Niño, qué haces?

- Voy a sacar toda el agua del mar y la voy a echar en este hoyo.

- ¡Eso es imposible!

- Más fácil es hacer caber toda el agua del mar en este hoyo que abarcar con tu mente pequeña la grandeza de Dios.



Dios es único, es Uno:

Óyeme Israel, pueblo de Jacob: Yo soy el único Dios; Yo soy el principio y el fin. Acercaos y escuchad. Desde el principio, jamás he hablado a escondidas. Antes de que todo fuese, Yo estaba. Y ahora me envió Yavé el Señor y su Espíritu
                     Isaías 48, 1 y 16



Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien.
                  Santiago 2,19                                                   

Hablan Jesús y un maestro de la ley:

Jesús: 
El primer mandamiento: El Señor nuestro Dios es el único Señor.

El maestro de la ley: 
Es verdad, hay un solo Dios y no hay otro fuera de Él.
                          Marcos 12,29


Jesús pone a las Tres Personas en igual nivel.

Además dice "nombre", no dice "nombres.



Id a todas las naciones y haced discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
                        Mateo 28,19



Jesús es Dios:


En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.                         

Y la Palabra se hizo hombre. Y vivió entre nosotros.Y hemos visto su gloria. Gloria que, como Hijo único, recibió del Padre.
                        Juan 1, 1 y 14

Vino Cristo, que es Dios, que está sobre todas las cosas. 
                       Romanos 9,5

Tomás le dijo a Jesús: "Señor mío y Dios mío".
                        Juan 20,28

El Espíritu Santo es Dios;


El Espíritu Santo os enseñará todas las cosas 
y os recordará todo lo que os he dicho.


El Espíritu Santo será mi testigo 
y vosotros también seréis mis testigos. 


Cuando venga el Espíritu de la verdad,
Él os guiará a la verdad completa.
Porque no hablará por su propia cuenta,
sino que dirá todo lo que oiga,
y os hará saber las cosas que van a suceder.
Él mostrará mi gloria, pues recibirá de lo que es mío
y os lo hará conocer a vosotros.


[Pablo y Timoteo] atravesaron Frigia y Galacia,
porque el Espíritu Santo les había prohibido 
predicar en esa región de Asia. 
Pensaron entrar en Bitinia, 
pero el Espíritu Santo no se lo consintió.


Quienes son guiados por el Espíritu Santo 
son hijos de Dios.


El Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. 
Y ruega a Dios por nosotros 
con voces que no pueden expresarse con palabras.
Dios, que conoce los corazones, 
conoce lo que quiere decir el Espíritu Santo, 
que intercede por el pueblo santo 
conforme a la voluntad de Dios.


Enviados por el Espíritu Santo, 
Pablo y Bernabé se dirigieron a Seleucia,
y de allí a Chipre.


Al Espíritu Santo le ha parecido bien 
no imponeros más cargas de lo necesario.


[Presbíteros de Éfeso,] 
cuidad de toda la comunidad de fieles, 
en la que os ha puesto El Espíritu Santo 
para que defendáis la Iglesia de Dios.


Agabo, uno de los discípulos de los apóstoles, inspirado por el Espíritu Santo, profetizó 
que vendría una gran hambruna por todas partes, 
y así ocurrió en tiempos del emperador Claudio.


Agabo tomó el cinturón de Pablo, 
se ató con él de manos y pies, y dijo: 
"Esto dice el Espíritu Santo: 
Así atarán los judíos en Jerusalén 
al dueño de este cinturón. 
Y lo entregarán a los gentiles". 
(Y así sucedió. Hch 21,33)


(Pedro, llegado de Jope a Jerusalén, 
fue criticado por algunos de los discípulos judíos 
por haber visitado y comido con no judíos. 
Pedro replicó:) 
El Espíritu Santo me mandó que fuera con ellos 
sin vacilar en absoluto.


Estando Bernabé, Simeón, Lucio, Manahén y Saulo
en la iglesia de Antioquía rindiendo culto al Señor, 
el Espíritu Santo dijo: 
"Separadme ahora mismo a Bernabé y a Saulo 
para que vayan a hacer el trabajo al que los he llamado".


El Espíritu Santo le había hecho saber a Simeón 
que no moriría sin haber visto al Mesías, 
el enviado del Señor. 
Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Cuando los padres del niño Jesús lo llevaron al templo 
para la presentación que prescribía la ley, 
Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios.

La Biblia nos dice, de modo inequívoco, 

que el Espíritu Santo es Dios.


Un tal Ananías, de común acuerdo con su esposa Safira, 
vendió un terreno de su propiedad.
Escondió una parte del dinero. 
Lo demás lo puso a disposición de los apóstoles.
Pedro le dijo:
"Ananías, ¿acaso no era tuyo el terreno? 
¿Acaso no era tuyo el dinero de la venta
¿Por qué dejaste que satanás te dominara 
y te hiciera mentir al Espíritu Santo 
quedándote con parte del dinero? 
No les has mentido a los hombres; 
le has mentido a Dios".


Os aseguro que a todo hombre le serán perdonados todos los pecados y blasfemias, cualesquiera que sean.
Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo 
nunca tendrá perdón. 
Es más, será reo de condena eterna.


Y dijo Jesús a los fariseos:
"Dios perdonará incluso a quien diga algo contra Mí.
Pero al que diga algo contra el Espíritu Santo, 
Dios no lo perdonará ni en esta vida ni en la otra".

Si el Espíritu Santo no fuera Dios,

¿por qué blasfemar contra el Espíritu Santo
es un pecado castigado con la máxima severidad?


Juan bautizó a Jesús en el río Jordán.
Cuando Jesús salió del agua, Juan vio que los cielos se abrían. Y el Espíritu Santo, en forma de paloma, descendía sobre Jesús.
Y se oyó una voz que bajaba de los cielos: "Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto.
Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí estuvo cuarenta días; y fue puesto a prueba por satanás. Los ángeles servían a Jesús.

La Santísima Trinidad en pleno. Tres personas distintas. Mismo nivel de importancia.



Dijo Jesús a sus apóstoles: "Me ha sido otorgado poder total en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos entre todos los pueblos. Bautizadlos consagrándolos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Menciona Jesús a la Santísima Trinidad. Tres personas distintas. Mismo nivel de importancia.



La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la unión con el Espíritu Santo estén con todos vosotros.

Menciona San Pablo a la Santísima Trinidad. Tres personas distintas. Mismo nivel de importancia.



Dice el libro de Isaías:
Y Dios  habló así al profeta Isaías: Deberás decirle a este pueblo que por más que escuchen no entenderán, y por más que miren no comprenderán. Deberás entorpecerles su mente, taparles los oídos, cubrirles los ojos. Para que así no puedan comprender, ni oír, ni ver. De suerte que no puedan convertirse a Mí para que Yo los sane.

Pablo se dirige a los judíos de Roma:
Bien habló el Espíritu Santo a vuestros antepasados por medio del profeta Isaías ordenándole: Deberás decirle a este pueblo...etc...para que Yo los sane.

Refiriéndose a lo mismo: en el Antiguo Testamento Dios habla; en el Nuevo Testamento el Espíritu Santo habla. 
Resulta evidente que Dios y el Espíritu Santo son uno solo. en la Trinidad.
Así como el Padre y el Hijo son uno solo: El Padre y Yo somos uno solo. 
Los Tres son uno solo en la Trinidad.










Catecismo 253 a 255


https://apologeticasiloe.net/temas-de-apologetica-2/la-disputa-de-i-san-juan-57-y-la-trinidad/
https://apologeticasiloe.net/temas-de-apologetica-2/santisima-trinidad-una-meditacion/

https://es.catholic.net/op/articulos/59026/cat/116/la-historia-de-san-agustin-y-el-nino-junto-al-mar.html#modal