jueves, 15 de marzo de 2012

PURGATORIO: IMPOSIBLE NEGAR QUE EXISTE



Un mal administrador tiene pésima conducta.


Llegará su jefe a la hora menos pensada. 
Lo castigará con la mayor severidad 
y lo echará fuera, 
donde están los que no son leales al jefe.


Si un administrador sabe 
lo que su jefe quiere que él haga, 
pero no lo hace, 
será castigado con severidad.


Si un administrador, 
sin saber lo que su jefe quiere que él haga, 
hace algo que merece castigo, 
será castigado con menos severidad.

Traslademos a nuestras vidas esta parábola de Lucas 12, 45-48.  


Administrador: nosotros


Jefe: Jesús


Llegada inesperada del jefe para castigar (o premiar): la hora de la muerte


El castigo de mayor severidad: castigo eterno.


El jefe lo echará fuera: lo privará del Cielo.


Castigo de menos severidad: castigo no eterno.


Para el castigo menos severo, 
el pasaje no dice que el pecador será echado fuera; por lo tanto, no será privado del Cielo,  
podrá alcanzar al Cielo.


Coincide perfectamente con la enseñanza católica sobre el Purgatorio: 
es un castigo; 
cumplido dicho castigo, 
el penitente va al Cielo. 


Algunos dicen: 


Castigo severo: infierno eterno
Castigo no tan severo: infierno pasajero.


Cometen un error. No hay dos infiernos: uno eterno y otro pasajero. 


Hay un solo infierno, y es eterno. 


El que llaman infierno pasajero es el Purgatorio (donde se limpian manchas o pecados no tan graves durante un tiempo limitado, no eterno).

Ah, pero eso sí: 

el Purgatorio no es una colonia vacacional; 
es tan amargo y doloroso como el infierno.

La existencia del Purgatorio es dogma de fe.

  
Catecismo 1030 y 1031. Concilios de Lyon I y II (años 1245 y 1274) .