sábado, 14 de abril de 2012

EL CASO GALILEO




Galileo no tenía pruebas de que la Tierra se moviera.

Según la rigurosa metodología científica, 
sus pretendidas pruebas 
distaban mucho de ser válidas. 
Varios astrónomos no las aceptaron.


En qué tuvo razón Galileo: 
la Biblia no enseña astronomía.


En qué no tuvo razón Galileo: 
reclamar que, sin pruebas aceptables, 
los teólogos cambiaran su interpretación bíblica. 
(Una grave transgresión, punible en esa época.)


En qué tuvieron razón los teólogos: 
en pedirle a Galileo que, como no tenía pruebas, dijera que sus ideas eran hipótesis, 
y por lo tanto no les exigiera a los teólogos 
que cambiaran su interpretación bíblica. 
(Galileo no obedeció, 
lo que configuró un delito de contumacia 
contra el magisterio vigente.)


En qué no tuvieron razón los teólogos: 
en creer que la Biblia enseña astronomía.


En ambos casos, 
se excedía el campo propio 
para invadir el ajeno.


Lección: 
cada quien a lo suyo; 
cada quien que respete el ámbito ajeno.


Pero Galileo no fue a parar a una mazmorra, 
ni se le tocó un pelo.


Siguió siendo católico, 
fue asistido por su hija religiosa 
en su casa por cárcel, 
la espléndida villa de Arcetri, 
conocida como La Joya, 
de donde sí podía salir a visitar a sus hijas.



Fue respetado por la jerarquía eclesiástica. 
De hecho, luego de la sentencia, 
fue llevado al palacio arzobispal de Siena, 
gracias a que el arzobispo
profesaba gran respeto por Galileo 
como hombre de ciencia. 

A la muerte de Galileo, 
el Papa Urbano VIII le envió su bendición 
y le concedió indulgencia plenaria.


(Si bien es cierto que el trato fue benévolo
la sentencia fue injusta. 
Por ello la Iglesia pidió perdón 
-de labios del Papa San Juan Pablo II Magno-. 
El mal no se podía deshacer, 
sólo quedaba pedir perdón con humildad; 
gesto que no aparece 
en ninguna otra institución 
cuando ha cometido un error.)


http://inhocsignovinces.over-blog.es/article-el-caso-galileo-102038791.html  
http://www.catholiceducation.org/es/controversia/errores-comunes/derribando-el-mito-de-galileo.html