lunes, 15 de agosto de 2022

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

 15 agosto 2022


Base bíblica del dogma de la Asunción


Adán y Eva pecaron.

Fueron expulsados del paraíso.
(Génesis 3,23)

El pecado de Adán y Eva se transmite de padres a hijos (pecado original).

Lo dice la Biblia: 

"Soy pecador de nacimiento. 
Pecador me concibió mi madre"
(Salmo 51,7)

De nacer con este pecado nadie quedó libre.

Excepto dos personas. Una mujer y su descendencia.

"Dios dijo a la serpiente: Pondré enemistad entre la mujer y tú;
entre tu descendencia y la descendencia de ella. 
La descendencia de ella te aplastará la cabeza 
y tú le morderás el talón". 

(Génesis 3,15)

¿Quién es esa mujer?

Si identificamos a la descendencia de la mujer, 
identificaremos a la mujer.

El único descendiente de mujer que le aplasta la cabeza a satanás es Jesús, por ser Dios.

Jesús es la descendencia de María. 
Por lo tanto, la mujer es María.

La enemistad que puso Dios entre la mujer y la serpiente, 
significa que ni por un fugaz instante la mujer tuvo amistad con la serpiente.

Es decir, la mujer (María) nunca tuvo pecado.

Jesús con mayor razón no tuvo pecado, porque es Dios. 
Y Dios no tiene pecado.

Tenemos, pues, las dos personas exentas de pecado: Jesús y María.

Y en cuanto a la Asunción de María: 

Adán y Eva estaban dispensados de la muerte.

Porque el único árbol del que Adán y Eva no podían comer era del árbol del bien y del mal.

O sea, del árbol de la vida sí podían comer

Comer del árbol de la vida era 
estar libres de la muerte,
libres de la corrupción, 
libres de la descomposición corporal.

Y gozaban corporalmente del paraíso.

Pero, luego del pecado, 
fueron condenados a volver a la tierra, 
de la que habían sido creados. 
Es decir, condenados a la muerte, 
a la corrupción corporal, 
a la descomposición. 
(Génesis 3,19)

Como María fue preservada del pecado, 
quedaba preservada de la muerte y de la corrupción corporal. 

Y además con el privilegio de gozar corporalmente del paraíso, del Cielo.

Cielo y paraíso son lo mismo. Lo dice San Pablo:

"Fui llevado al tercer cielo. Fui llevado al paraíso". (2 Corintios 12, 2 y 4)

Por consiguiente, María goza corporalmente del Cielo.

Fue llevada, elevada, asunta, corporalmente de esta tierra al Cielo.


Y es la solemne y gozosa festividad que hoy celebramos.

Sin embargo, Juan Pablo II (2°) y San Juan de Damasco (Damasceno), sostienen que, al igual que Cristo murió, para vencer a la muerte gracias a su Resurrección, para luego ascender a los Cielos, María recorrió el mismo camino de muerte, resurrección y traslado al Cielo.

Con todo, la primera tradición católica habla de dormición, una condición de vida suspendida.

Como no hay manera de dar una conclusión a si María murió o no murió, Pío XII (12) omitió pronunciarse en este punto en su documento dogmático con el que se oficializó la antiquísima creencia en la Asunción.

 

Ascensión. Asunción.

 Ascensión de Jesús: 
sube por su propia cuenta y poder.

Asunción de María: 
es elevada al Cielo por el poder de Dios. 

Dogma

La Asunción de Nuestra Señora al Cielo 
en cuerpo y alma es un dogma.

El Papa Pío XII (12), en 1950, proclamó este dogma y su base doctrinal en la Constitución Apostólica 
Munificentissimus Deus 
(Benevolentísimo Dios), 


Por ser dogma, todo católico tiene la obligación de creerlo, o incurre en herejía, 
y queda excomulgado en el acto.

(Derecho Canónico, # 750)